lunes, 11 de junio de 2012

Palabras que hay que firmar


A la mayoría de las personas nos cuesta hablar de los sentimientos, especialmente exteriorizar el amor y cariño por nuestros seres queridos. Es más fácil hablar de sexualidad que de emotividad, siempre he tenido esa percepción en la vida.

¡Yo no! Prefiero que se mofen de mis emociones o me llamen cursi, a guardarme lo que mi corazón “piensa”, me gusta decirles a mis hermanitos y mis padres cuanto los quiero y repetírselos cada que puedo. Me gusta hacerle saber al amor de mi vida que lo es, aunque el valor de mis palabras no tengan peso.

Claro, toda palabra carece de significado si no se demuestra con hechos, pero es tan evidente como contradictorio que el afecto (de cualquier índole) es perceptible y a la vez intangible.

"Verba Volant, scripta manent", rezaba el adagio latino. Pero de mi Padre aprendí que lo que mi boca emita sean palabras de honor, aplicable en toda materia. O bien como Él también dice: “lo que pienses no lo digas, lo que digas no lo escribas, lo que escribas no lo firmes. Y si ya lo pensaste, lo dijiste, lo escribiste y lo firmaste; pues ya te chingaste” (en esta última parte me encuentro yo)

Quizás por que creo que esta vida es muy corta y tengo presente que no podemos asegurar nuestro destino, es que opto por decir abiertamente lo que pienso y siento, a guardar en un baúl interior todas mis pensamientos. No mesuro mis palabras por ello acepto sus repercusiones y en parte prefiero eso…

Puede que a veces parezca que no sea sincera, pero aunque las palabras se las lleva el viento; mi corazón siempre gritará cuanto ¡Te quiero!



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