martes, 5 de junio de 2012

Venenosa de nacimiento


Considerándome a mi misma como agnóstica resulta aún más irrisorio que preste tanto atención a mi signo Zodiacal, de hecho si le doy más importancia de la que debería, pero estoy consiente que se trata únicamente de mera fantasía.

Resulta ilógico pensar que el día de tu nacimiento influye directa y proporcionalmente con tu personalidad,  cuando en realidad nuestra forma de ser y pensar, se forja a través de los años y dependiendo del entorno en el que nos desarrollemos.

Soy Escorpión con ascendente en Tauro, y como dice mi perfil astrológico; considero que en términos generales soy bastante “apasionada, generosa, gentil, obsesiva y dominante” Aunque no atribuyo lo anterior como resultado de haber nacido el día 10 del mes de noviembre a las 11:00 pm, sino como derivación de muchos factores, tales como: ser la mayor de 3 hijos, única mujer,  tener unos padres bastante exigentes pero consentidores, entre otras experiencias aprendidas a lo largo de mi vida. Por ende, alguien más que haya nacido el mismo día y hora que yo, pero rodeado en un entorno totalmente diferente al mío, quizás no se describa a si mismo como una persona con dichas características.

Además seamos realistas, muchos de los adjetivos utilizados dentro de la representación de cada uno de los signos zodiacales son bastantes ambiguos,  citan de forma generalizada características que todos los individuos poseemos en alguna etapa de la vida o dependiendo de las circunstancias en las que nos encontremos.

Ergo, tampoco creo en la suerte ni considero que alguna estrella, planeta, piedra o color afecte mi destino. Es más, ni siquiera creo en el destino; en términos psicológicos es sencillamente un prejuicio cognitivo.

Escorpión como analogía del animal que representa, comulgo más con esa idea.

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