lunes, 10 de diciembre de 2012

Sabiduría

Te llevaste parte de mi alma y me dejaste levitando en esta vida que más que vida parece una dura cuesta.
Me dejaste divagando sin sentido entre tanta gente, como si cargar con mi alma no te fuera suficiente.

Te llevaste el brillo de mis ojos al mirar y me dejaste el efímero recuerdo de tu verde pupilar. 
Me dejaste dando vueltas sin sosiego como un ciego titubea al caminar; ni mi alma, ni la luz de mi mirar te basto al andar.

Te llevaste mis recuerdos más profundos y me dejaste un puñado de sentimientos al azar. 
Me dejaste en un mar de lágrimas y pensé por un momento ahogarme en este sufrimiento; aún contando con mi alma, el brillo de mis ojos y todo recuerdo, te marchaste sin dudar.

Te llevaste el arco de mi sonrisa y me dejaste los labios secos sin la fuerza para alzar las comisuras. 
Me dejaste llena de dudas, incertidumbres y muchas preguntas sin respuestas; y así al irte te echaste al hombro el costal con mi alma, ojos, recuerdos y sonrisa.

Te llevaste un trozo de mi corazón y me dejaste con un musculo que solo bombea sangre sin razón. 
Me dejaste sin fuerzas, con la sangre tan espesa y un frió acicalador. Ese día al salir el alba, te sobraba mi alma, ojos, recuerdos y corazón.

Hace 5 años no solo te llevaste, también arrasaste con todo lo valioso, lo poco que tenia. Y no me dejaste nada más que este cuerpo descubierto en un mundo incierto.

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