viernes, 8 de febrero de 2013

Mi bolita de carne



Haciendo injerencia a mi egocentrismo alguien que poco me conoce me pregunto hace tiempo: ¿Qué es lo que más te gusta presumir?  La respuesta obviamente no fue la que esperaba que diera.

Mi mayor orgullo y de lo que más me pavoneo, es que la vida me bendijo con 3 maravillosos hombres que velan y procuran por mí cada día, particularmente mis 2 guapos e inteligentes hermanitos. Y hoy 8 de febrero es cumpleaños del más pequeño de mis amores: Justo Jesús.

A él, de quien he aprendido a “ganar sobre todas las cosas”, que siendo menor que yo me ha enseñado tantas cosas en la vida y que comparte conmigo no solo mis genes sino también mi temperamento; quiero dedicarle esta mención con todo mi corazón.

Aquel niño extrovertido y consentido ya tiene 22 años. ¡Que rápido pasa el tiempo! que parece que se ha ido volando cuando se da por recordar anécdotas de la infancia.

Y aunque el pasar de los años dicta que ha dejado de ser mi bebé, sigue teniendo esa mirada y las palabras indicadas para suavizar cualquier reacción.

A mi bolita de carne lo mejor en la vida, hoy y siempre todo mi amor.

sábado, 12 de enero de 2013

Amar


Amar es exponer tu corazón a las inclemencias del destino,
es poner la fe en la ley de la reprocidad esperando algo divino.
Amar es ver correr el tiempo
o quererlo detener a momento.

Amar es ceder parte de tu alma,
es arriesgarse, volverse vulnerable,
es pensar en alguien más que en si mismo…
Amar no es cuestión de raciocinio.

Amar nos quita dos gramos de narcisismo,
vuelve humilde hasta el más vanidoso individuo,
transforma ideales y construye sueños loables…
Amar no es materia de autodominio.

Amar nos ilumina el rostro y emana calma,
provoca sensaciones incomparables,
despierta sentimientos, ocupa nuestra mente con idealismos…
Amar no es un acto de vaticinio.

Amar, una epopeya de la vida.


viernes, 4 de enero de 2013

El día que no quise morir



Irónico que lo único seguro en esta vida sea la muerte pero ¿Cuándo será fecha que marque el final de nuestro ciclo por esta tierra? —Nadie lo sabe— Yo solo quise que por ningún motivo fuese ayer:

Transcurría un día como cualquier otro en la tranquilidad de vivir en un pueblo que parece la boca del infierno por el calor extenuante, donde prácticamente no hay nada que hacer y donde jugar Domino de a preso es una de las mejores formas de invertir el tiempo. Así son mis vacaciones.

Todo iba muy bien hasta que por algún absurdo motivo (conclusión a la que llegue horas después) empecé a discutir con mi hermano, a tal grado de ponerse reacio a irme a dejar a la terminal. Estaba cegada por la irracionalidad que deje en la mesa sin probar, el plato de comida que me había servido mi mamá; salí de casa tan molesta que ni siquiera me despedí de mi papá e hice caso omiso cuando mi hermano menor salió a alcanzarme.

Feo, triste y perturbador es darse cuenta tiempo después que cosas insignificantes se magnifican a tal grado que suelen provocar problemas que pudieron evitarse. El escenario natural de mi último día en casa hubiera sido otro totalmente opuesto si no fuera porque a veces y más frecuentemente de lo que quisiera admitir, tomo decisiones viscerales poniendo en entre dicho hasta mi propia capacidad de razonamiento.

Llorar todo el trayecto de mi viaje no sosegó la frustración y arrepentimiento de mis acciones, al contrario, el tan solo imaginar que por alguna razón ese hubiera sido mi último día sobre la faz de la tierra… De tan solo pensarlo se me eriza la piel.

No me da miedo el hecho de ser un ente mortal con fecha de vencimiento, lo que si me asusta, es que sea el día que sea, haya hecho algo que no me dé el tiempo de remediar o disculparme.

Por eso y ahora que estamos en temporada de fijarnos propósitos, el mío será tratar de ser una mejor persona en todos los aspectos, no darle tanta importancia a cosas superficiales e intrascendentes. Cuidar y demostrarles una y mil veces a quienes quiero, lo importante que son para mí. 

lunes, 31 de diciembre de 2012

Alegoría al año nuevo


Un año nuevo es esa patada en el trasero que necesitamos para poner en marcha propósitos, fijarnos metas y porque no, hasta anhelar que nuestros sueños se hagan realidad.

Para algunos el impulso de esa patada es suficiente para seguir adelante, aterrizar lo que hemos idealizado y crearnos proyectos de vida; para otros esa patada se queda solo en un puntapié sin la fuerza necesaria, que se desvanece como se desvanecen las ideas que carecen de brío.

Un año nuevo representa ese mañana que hemos postergado y que comienza con una nueva cuenta regresiva. Que se vive día a día, durante los cuales hay que trabajar con perseverancia para materializar lo que queremos, para ver convertirse en realidad lo que en un brindis lleno de algarabía concebimos en nuestra mente…

Y nuestra mente es el limite de lo que queremos. Soy de la fiel creyente que se vale soñar magnánimamente, que nuestros esfuerzos deben ser en la medida de lo que anhelamos. 

¡Esfuerzo y no amuletos, rituales o supersticiones! Bueno, cuando mucho me pondré unos chones rojos y nada más.

Un año nuevo es darnos unos minutos para reflexionar y darle gracias a la vida (o al dios en el que crean) por sus dadivas a lo largo del año viejo. Es también, ver lo que hemos dejado atrás, hacer un análisis de nuestras acciones, ver frente al espejo más allá de nuestro reflejo y cuestionarnos en donde estamos parados; porque antes de brincar hay que tomar impulso y se vale caerse, sobarse las heridas y levantarse; se vale intentar, aspirar y desear con todo el corazón puesto en ello.

Que este 2013 sea un mejor año que el que esta por culminar. 

viernes, 28 de diciembre de 2012

12 mil

Por sus más de 12,000 visitas a mi Blog, a mis stalkers, followers, familiares (que sé que me leen aunque digan lo contrario) y uno que otro esporádico...

¡Gracias!

Mi total gratitud hacia ustedes por sus correos, comentarios y por el simple hecho de dedicarle 1 minuto de su tiempo a mis absurdas letras.

Porque este medio ha sido más útil que las terapias y mucho mas reconfortante ver el contador incrementarse entrada por entrada.

Lo sé. Soy una maldita egocentrica y narcisista pero siento que hasta los quiero.

Con cariño: Romy


lunes, 24 de diciembre de 2012

Absurda Navidad


Muy en lo personal y contrario a los que muchos puedan pensar, comenzando con mi propia madre, para mí la navidad carece de significado. No le encuentro un sentido lógico a adornar un arbolito y demás parafernalia características de estas fechas.

Sumado al consumismo exacerbado que se observa en esta temporada, donde la gente se contagia masivamente de una alegría efímera y artificial, producto de usanzas que desconocen su verdadera historia, dándole una connotación meramente comercial.

No voy a negar que me gustan los regalos, ¿A quién no? Pero para mí, el único valor representativo de las fiestas decembrinas es el hecho de convivir unos días al año con mi familia, con mis padres y mis hermanos, a quienes comúnmente solo veo en periodos vacacionales. La navidad me permite eso.

Hoy me sentaré a la mesa, seguiré los usos y costumbres, brindaré por ellos y por el amor de mi vida, por poder compartir una noche amena a lado de quienes más quiero y aunque mi corazón estará dividido en 2 lugares, mis deseos serán los mismos que cada día; ¡los 365 al año!. Que tengan salud y dicha en sus corazones, que la vida me permita seguir contando con ellos por mucho tiempo más y que los colme de satisfacciones. 

domingo, 16 de diciembre de 2012

¡A mi salud!


Siempre le había cuestionado a la vida porque me proveyó de un cuerpo con tantas plagas.

Hasta hace unos días no le había prestado tanta atención a mi salud, confiaba en que tengo mas vidas que un gato, en mi suerte o los rezos de quienes me quieren y piden por mí.

Entrar a un quirófano, inyecciones, mil estudios de laboratorio y demás cuestiones que involucraban nosocomios lejos de asustarme me entusiasmaban. Sabia que no habría padecimiento que no hubiera de superar y que al final solo quedaría una raya mas al tigre o una anécdota que contar.

Hasta hace unos días decía que no hay dolor físico que mi cuerpo no pudiera resistir, que entre más lo soportara incrementaba mis “superpoderes” y fortalecía mi persona.

Quizás fue en un momento de catarsis o tal vez fue el darme cuenta que quiero vivir mucho tiempo, que ponía en riesgo ser madre en unos años, que pretendo tantas cosas y deseos por cumplir, que angustiaba a quienes me procuran y que no quiero que carguen con mis achaques; que decidí darle un giro a este estilo de vida tan despreocupado.

Que no fue la vida la que me castigo con todo lo que me ha pasado, que fui yo quien descuido este endeble cuerpo, que si bien las cicatrices nos recuerdan que el pasado fue real, hay que enfocarse en el futuro y aprender de nuestros errores.