martes, 17 de julio de 2012

Pastillas mágicas


Me resisto a tomar pastillas para el dolor de cabeza, lo cual es irónicamente contradictorio para ser una hipocondríaca declarada. Tomo medicamentos para casi todos mis males. Pero una parte de mi ser se resiste a consumir analgésicos, hasta cierto punto disfruto del masoquismo de experimentar algún dolor físico.

Pueril actitud quizás, considerando que los propios médicos consideran que mi umbral de dolor esta por encima de la media. Pero ¿Cómo se que algo duele suficiente para quejarme? Desde pequeña aprendí a reprimir cualquier manifestación clínica de alguna dolencia, desde raspones hasta dolores abdominales (cuyos desenlaces, quienes me leen ya conocen aunque nunca he dicho el porque).

Recuerdo una ocasión en mi infancia, antes de que tuviera conocimientos de anatomía y fisiología que, manejando una bicicleta (la bici de mi hermano para ser precisos, que por cierto era de mayor tamaño que la mía y con el cuadro recto) al pasar a alta velocidad un tope salí volando, di 2 vueltas en el aire y caí sobre el áspero pavimento de la calle sobre la que circulaba (según versiones del vecino y mi propio hermano que contemplaron mis hazañas acrobáticas), el cuerno del volante se incrusto sobre mi cabeza y de esta brotaba una descomunal cantidad de sangre, luego de unos segundos de quedar inconsistente, me levanté y caminé hasta mi casa, entré a escondidas y me encerré en el baño a limpiarme; más preocupada porque mi mamá se percatara de mi accidente que del pensar que podía morir (como creía en ese momento mientras veía asombrada como mi cabeza no dejaba de sangrar).

He ahí la clave probable porque aprendí a soportar y no quejarme, miedo a ser reprendida. Porque los accidentes “Nacen” no se “Hacen” (en palabras de mi papá eso significa que todo efecto negativo es causado por uno mismo, es decir, uno es culpable de lo que le pase, así sean accidentes y/o enfermedades). Eso y mi eterno amor por la Coca-Cola, el mismo que tengo desde que me acuerdo tengo memoria. Desde pequeña crecí con la consigna que si tomaba Coca-Cola no me estuviera quejando porque me doliera la “pansa” y como a esa edad no se tiene conocimientos de topografía abdominal, la “pansa” es equivalente a todo el tronco.

Pero bueno, luego de varios años, descubrí que después de cada enfermedad crítica (y por crítica me refiero a que sus signos y síntomas sean visibles) todos a mi alrededor me rendian pleitesía, desarrolle mi gusto por las enfermedades, le tome cierto cariño a la “plancha” y cada inyección la recibía gustosamente.

Todo menos... ¡Pastillas para el dolor de cabeza!, bueno, no suelo sufrir de cefaleas, pero después de aguantar 2 días de un constante y punzante dolor de cabeza, cuya etiología se la atribuyo al calor infernal de la Costa Chiapaneca, decidí el día de hoy, comprar una caja de Cafiaspirina®, algo que supuse no tendría mayor efecto secundario en mi, dado la cantidad de Coca-Cola y Café que tomo al día pero ¡No!... El malestar se fue, pero el espasmo en mi mano y una ansiedad generalizada persisten ya varias horas después.

Es por ello y mal-parafraseando un dicho: “Más vale mal conocido que por padecer”

miércoles, 11 de julio de 2012

Una receta para No morir


Quien me conoce aunque sea un poco (y si no, ahora ya lo entienden), sabe que detesto los días frios y lluviosos; repercuten en mi estado anímico. Sumado al hecho de no tener cable (porque me lo cortaron) esta tarde en particular, no fue gratamente memorable. 

Bueno, con la idea de incentivar mi lado “humano” y motivada por obvias razones, termine de leer un libro que empecé con muchas ansias y poco a poco fui rezagando (cabe aclarar que no suelo claudicar, ni dejar las cosas a media). “Una receta para No morir: Cartas a un joven médico” sonaba un título prometedor y en parte lo fue, siempre se aprecian unas líneas muy bien redactadas, mas aún tratándose de la excelsa tarea de los médicos.

Pero para serles sincera, toda la etérea jerga sobre la yuxtaposición de la medicina y la labor social, a parte de predecible, me parece más que obvia y redundante. Quien se compromete en algún área de la Salud (me incluyo), debe tener la luminosidad de saber que un paciente no solo es un ente nosológico, y ser humanamente correcto en su proceder.

En fin y para no hacerla cansada con este escueta reseña. “Una receta para No morir: Cartas a un joven médico” es un buen ejemplar que nos proporciona una somera repasadita de cuestiones medicas, sin compenetrar en temas, que a mi parecer debieron merecer mas que unos párrafos (eutanasia,  ETS, aborto, enfermedades crónico-degenerativas), eso si, con muy buenas citas, comentarios y referencias bibliográficas.

Fácil de leer, en escasas 140 páginas y lleno de palabras rebuscadas, nos empapamos (quienes no somos médicos) de las vicisitudes e idiosincrasia de un destacable galeno, que comparte las experiencias recabadas durante su práctica laboral por más de 20 años.


Nota mental: Pagar el cable a primera hora y buscar libros motivacionales.


martes, 3 de julio de 2012

¿Robot Yo?

Por si no fuera suficiente contar con Facebook, Twitter, Google plus, Flirck, Linked in, Youtube, Skype, Messenger, Whatsup, BBM, y un Blog personal, el día de hoy sumo a mis vicios cibernéticos: Foursquare…

Todavía recuerdo como si fuera ayer cuando tenia una vida fuera de mi Laptop y Smartphone, cuando me levantaba de la cama por el sonido de la alarma o por micción, ahora cada notificación de cualquier red social me despierta de mi escaso e intermitente sueño. Y es que representa una adicción como tal, el vivir pegada a un aparato electrónico, viendo hipnotizadamente una pantallita.

He de ahí el hecho que muchos de mis conocidos, familiares y amigos se sientan sustituidos por unos virtuales desconocidos o bien, afirmen que no les presto suficiente atención. Lo cual no niego, al contrario; estoy tratando de controlar mi obsesión y de disfrutar el contacto humano. Especialmente porque no quiero que afecte de manera dramática mi casi nula vida sentimental.

Hoy me di cuenta que un Unfollow me duele más que una mentada de madre, y creo que esa es la gota que derramo el vaso para darme cuenta que tengo un problema más serio del que quería reconocer.

Y me preguntan porque no fumo, ni tomo ni bailo... ¿Para qúe? suficiente adicción me provocan las redes sociales y la coca-cola como para echarme otra carga más al hombro o invertir tiempo, que no tengo, en algo extra.


P.S. No estaba muerta, ni andaba de parranda, solo me faltaba inspiración para escribir.

viernes, 15 de junio de 2012

Mención especial


Aunque no soy partidaria de los días producto de la Mercadotecnia como el “Día de Padre” considero que viviendo en un mundo en el que contar con una figura paterna ya va de ganancia, es razonable hacer una mención al respecto, especialmente porque tengo que agradecer que yo fui bendecida con uno espectacular.

De él heredé mi neurosis y trastorno obsesivo-compulsivo. Un hombre inteligente y culto, del que cada día aprendo algo nuevo y con el cual entablar una conversación de cualquier índole es un deleite. Sumamente Justo y honesto, a tal grado de ni siquiera permitirnos hacer trampa en juegos y reconocer como ganador al extraño aún por encima de su amor de padre.

Quizás no me enseño a jugar con la pelota, pero desde pequeña le aprendí a jugar Domino, Ajedrez y Cartas. Nunca le ha gustado sudar ni ensuciarse pero siempre nos dedico tiempo para desarrollar nuestro raciocinio a través de juegos de lógica.

Con el resto de la humanidad podrá ser bastante reservado, de carácter reacio y hasta intransigente, pero conmigo y mis hermanitos, ha sido el más cariñoso, comprensivo y consentidor. Con todo y su Poker-Face lo he visto llorar por mí y se que haría lo que fuera por nosotros.

Podría recalcar todas sus virtudes pero sería echarle mucha salsa a mis tacos, solo me resta decir que si a de alguien comparto mi forma de ser y sobre todo pensar, es de él.

lunes, 11 de junio de 2012

Palabras que hay que firmar


A la mayoría de las personas nos cuesta hablar de los sentimientos, especialmente exteriorizar el amor y cariño por nuestros seres queridos. Es más fácil hablar de sexualidad que de emotividad, siempre he tenido esa percepción en la vida.

¡Yo no! Prefiero que se mofen de mis emociones o me llamen cursi, a guardarme lo que mi corazón “piensa”, me gusta decirles a mis hermanitos y mis padres cuanto los quiero y repetírselos cada que puedo. Me gusta hacerle saber al amor de mi vida que lo es, aunque el valor de mis palabras no tengan peso.

Claro, toda palabra carece de significado si no se demuestra con hechos, pero es tan evidente como contradictorio que el afecto (de cualquier índole) es perceptible y a la vez intangible.

"Verba Volant, scripta manent", rezaba el adagio latino. Pero de mi Padre aprendí que lo que mi boca emita sean palabras de honor, aplicable en toda materia. O bien como Él también dice: “lo que pienses no lo digas, lo que digas no lo escribas, lo que escribas no lo firmes. Y si ya lo pensaste, lo dijiste, lo escribiste y lo firmaste; pues ya te chingaste” (en esta última parte me encuentro yo)

Quizás por que creo que esta vida es muy corta y tengo presente que no podemos asegurar nuestro destino, es que opto por decir abiertamente lo que pienso y siento, a guardar en un baúl interior todas mis pensamientos. No mesuro mis palabras por ello acepto sus repercusiones y en parte prefiero eso…

Puede que a veces parezca que no sea sincera, pero aunque las palabras se las lleva el viento; mi corazón siempre gritará cuanto ¡Te quiero!



domingo, 10 de junio de 2012

El hijo del relojero

Con esa enigmática y muy particular dirección de M. Scorsese, la trama de “La invención de Hugo” plasma de forma exquisita (visualmente) la aventura de un huérfano empecinado en arreglar un autómata como ultimo recuerdo de su padre.

Situándonos en un ambiente parisino de los años 30’ se desarrolla la historia del pequeño Hugo Cabret, el cual tiene un aire de libre albedrío, ya que se rehúsa a estar en un orfanato, en lugar de eso, prefiere estar merodeando la estación del tren en busca de cosas que le beneficien. Además de ser un prodigio de la mecánica dotado de gran imaginación.

Una película sobre al amor al cine, nos empapa sobre la historia de la cinematografía, para quienes les gusta las cintas artísticas sin duda alguna les encantará. 

Debo de advertir que en lo personal me aburrió bastante, la trama se lleva algo de tiempo en llegar a lo más importante, entre tantas desviaciones en busca de pistas, historias paralelas de los personajes secundarios y ninguna respuesta clara a tanto misterio. Eso si, con actuaciones magistrales (especialmente de los niños) y tengo que remarcar la fotografía en general es bellísima. Una película para toda la familia.

Me reservo los detalles de la cinta porque es una digna película que ver, sinceramente comprendí porque es merecida ganadora de 5 Oscares. Aunque no soy fanática de este genero y mucho menos de su director, se las recomiendo (si ví la porquería de Shark Night 3D en el cine, esta es una Obra de Arte, obvio no hay parametro de comparación)

P.S. Una insolita mezcla entre clásica y moderna, plana pero con una sensación placentera.

martes, 5 de junio de 2012

Venenosa de nacimiento


Considerándome a mi misma como agnóstica resulta aún más irrisorio que preste tanto atención a mi signo Zodiacal, de hecho si le doy más importancia de la que debería, pero estoy consiente que se trata únicamente de mera fantasía.

Resulta ilógico pensar que el día de tu nacimiento influye directa y proporcionalmente con tu personalidad,  cuando en realidad nuestra forma de ser y pensar, se forja a través de los años y dependiendo del entorno en el que nos desarrollemos.

Soy Escorpión con ascendente en Tauro, y como dice mi perfil astrológico; considero que en términos generales soy bastante “apasionada, generosa, gentil, obsesiva y dominante” Aunque no atribuyo lo anterior como resultado de haber nacido el día 10 del mes de noviembre a las 11:00 pm, sino como derivación de muchos factores, tales como: ser la mayor de 3 hijos, única mujer,  tener unos padres bastante exigentes pero consentidores, entre otras experiencias aprendidas a lo largo de mi vida. Por ende, alguien más que haya nacido el mismo día y hora que yo, pero rodeado en un entorno totalmente diferente al mío, quizás no se describa a si mismo como una persona con dichas características.

Además seamos realistas, muchos de los adjetivos utilizados dentro de la representación de cada uno de los signos zodiacales son bastantes ambiguos,  citan de forma generalizada características que todos los individuos poseemos en alguna etapa de la vida o dependiendo de las circunstancias en las que nos encontremos.

Ergo, tampoco creo en la suerte ni considero que alguna estrella, planeta, piedra o color afecte mi destino. Es más, ni siquiera creo en el destino; en términos psicológicos es sencillamente un prejuicio cognitivo.

Escorpión como analogía del animal que representa, comulgo más con esa idea.